domingo, 26 de abril de 2015

La 1501...




Estoy algo desaparecida del mundo 2.0 y es que llevo unos cuantos días de muchos cambios y bastante liada.
Quería pasar a saludar y a decir que el blog va a seguir, quizás a menor ritmo del que me gustaría pero aquí estoy celebrando que estas letras que aquí plasmo van a fomar la entrada número 1501, ahí es nada :)

Feliz comienzo de semana a tod@s, os dejo una canción que me transmite mucha fuerza.

viernes, 17 de abril de 2015

Siempre hay un lado positivo...




Si la vida te da limones... pide sal y tequila!

Siempre, siempre hay que pensar que en los momentos difíciles, en las adversidades siempre hay un lado positivo.

domingo, 12 de abril de 2015

Que tiemblen los pasteleros!


 

Os dejo un vídeo que me ha gustado mucho... Ayer fue el Día mundial del Parkinson.

Este finde me estoy recuperando de un catarro que me he pillado y me ha dejado k.o; tengo pendiente preparar las entradas de nuestra escapada a Calaceite y Sabina y ahora me voy a poner a contestar los comentarios de las últimas entradas (no tengo perdón pero más vale tarde que nunca jejeje).

Feliz domingo a tod@s

sábado, 11 de abril de 2015

Cosas que pasan




A medida que acumulas calendarios, te vas dando cuenta de que sólo existen cuatro estados de la materia vital. Las cosas que te pasan, las cosas que tú haces que pasen, las cosas de las que tú pasas y las que pasan de ti.

Las cosas que te pasan suelen ser siempre las más importantes. Es todo aquello que tú no decides. Es todo aquello que otros han decidido por ti. Mira si son relevantes, que entre ellas está siempre tu nacimiento, tu venida a este mundo y seguramente se encuentre también tu despedida de él. Pero también están muchas de las enfermedades graves. Pero también están los enamoramientos más inevitables, que no dejan de ser otro tipo de enfermedad. Tú intentas que florezca el amor donde no crece, y de repente se te cruza alguien por tu vida que arrasa con tu invernadero artificial y te deja en pelota picada a la intemperie del que tiene que volver a empezar.

Las cosas que nos pasan son preguntas que nos hace la vida en esta ruidosa conversación a la que llamamos supervivencia. De las respuestas dependen las siguientes preguntas. De nuestras reacciones depende el nivel de acción que al final se nos propondrá.

Por eso son tan relevantes las cosas que tú haces que pasen. Porque son las que intentan compensar, ordenar, o incluso ayudar a contrarrestar el efecto de las primeras. Y digo que intentan porque hay gente que se piensa que ésta es su única biografía. Se creen que sus decisiones son tan importantes, tan determinantes, que nada ni nadie ha influido en su devenir. Al final decidí no hacerlo. Se me ocurrió tal cosa y la llevé a cabo. No paré hasta conseguirlo. A mí me pone nervioso la gente que quiere hacerme creer que todo en mi vida depende sola y exclusivamente de mí. Como si el azar no existiese. Como si no jugase la mala suerte. No hay que pasarse, señores. La suerte no deja de ser una equilibrada y anómala mezcla de talento y oportunidad. Y cualquiera que lo niegue, está intentando vendernos su cursillo.

Y ahí es cuando llegamos irremediablemente a las cosas de las que tú pasas. Y hablo de las que pasas porque necesariamente has de pasar. Porque es imposible atender a todo. Porque al final vivir es seleccionar. Las cosas que dejas de lado en ocasiones simplemente mueren sin ti. Lo cual no deja de ser una buena noticia, pues progresar significa librarte de todo aquello que dependa de ti. Y luego hay otras cosas que al abandonarlas, empiezan a ir incluso mejor. Eso también es bueno, pues lo que te demuestra es que en ese caso, el lastre eras tú. Que menos mal que te quitaste del medio. Que menos mal que ya no estás.

Claro que también hay cosas de las que pasas y no te deberían ser indiferentes. Pero es que no me apetece hoy moralizar.

Por último están las cosas que pasan de ti. Las que te ignoran sistemáticamente. Las que parece que te rehuyen. Las que por más que las persigas, ellas siempre corren más. Ellas son las que nos condenan a una vida corriendo, a un sudar por sudar. Son tu gran Talón de Aquiles, tu maldición. Por más que te digan, es imposible no querer atraparlas, y suelen convertirse en obsesión.

Y como hoy quiero acabarlo por todo lo alto, qué mejor que citando a un grande, y quién más grande que Ortega y Gasset: lo que nos pasa es que no sabemos lo que nos pasa, por eso nos pasa lo que nos pasa.

Y por eso él es grande y yo no. Porque donde él nos describió en 20 palabras, yo he necesitado 626.

Veintisiete

Risto Mejide.  Domingo, 15 de marzo del 2015

domingo, 5 de abril de 2015

Resumiendo... en imágenes



1. Un día cualquiera tras volver del trabajo
2. Comida con María en Vips, os tengo que enseñar el reloj y pulsera que me regaló (love!)
3. Periquito de Bourke papillero, ahora esta mucho más grande
4. Libro de Albert terminado :)
5. Habitación del hotel rural de nuestra última escapada. Os hablaré de ella 21.03.15 Calaceite
6. Mi nueva lectura
7. Concierto de Sabina 28.03.15
8. El flaco en directo
9. Aragonia 03.04.15

viernes, 3 de abril de 2015

Soy imperfecta




He terminado de leer el 5º libro que ha publicado Albert Espinosa "El mundo azul. Ama tu caos".
Ya sabéis que soy fan de Albert, de su forma de vida, de su personalidad, del luchador nato que lleva dentro... estoy deseando que vuelva a Zaragoza para que me firme el libro pero esta vez debo decir que no me parece su mejor libro.
Quizás me esperaba otra cosa y aunque me ha gustado, que hable tanto tanto de la muerte no me ha convencido del todo.

Y como no puedo parar de leer pero necesitaba algo más "light" he empezado el "Dejar de amargarse para imperfectas" que me está sacando más de una risa porque me siento muy reflejada en muchas cosas que la autora nos cuenta.
Y me apetece dejar plasmadas ciertas cosas mías:

- Mis medias siempre acaban con carreras el día que las estreno un 99% de las veces
- No tengo mi casa impoluta, a veces dejo de limpiar para hacer otras muchas cosas.
- A veces acumulo 2-3 lavadoras recogidas pendiente de plancha y luego me doy esos maratones de plancha inacabables...
- El deporte que hago no son carreras de 5 ni 10 km sino 25 o 30 minutos máximo de elíptica cuando me apetece.
- No uso Instagram ni filtros en mis fotos.
- Tengo mi reloj de pulsera sin cambiar de hora desde hace casi una semana (esta merece una ola cuanto menos, bravo por mi!)
- Soy muy autocrítica conmigo misma.
- No me gusta la verdura y tiendo a generalizar con ella (a pesar de que no toda está mala y se puede cocinar de diferentes maneras) pero la como porque debo incluir en mi dieta de todo y la verdura no va a ser menos.
- Me doy caprichos culinarios que mandan al garete el plan de entre semana, que suele ser comer sano. El viernes noche pizza por ejemplo, y no me atormento.

martes, 31 de marzo de 2015

No me fui...




Si debes irte, vete - dijo sonriendo-. Si debes irte porque es lo que te han enseñado, entonces no te vayas.

No me fui.

Albert Espinosa (El mundo azul. Ama tu caos)

viernes, 27 de marzo de 2015

Rick Elías





1. Todo cambia en un instante
2. Entre tener razón y ser feliz, elige ser feliz
3. Morir no da miedo
4. ¿Estáis siendo la mejor persona que podéis ser?

Rick Elías, que sobrevivió cuando su avión que se iba a estrellar aterrizó en el río Hudson dió una charla de tres minutos con la que consiguió cambiar la vida de la gente que le escuchó.

martes, 24 de marzo de 2015

Hero



 
Una canción que me ha gustado escuchar, porque tras un día intenso de trabajo toca relax...

¿Tenéis alguna canción que os guste escuchar en vuestros momentos de desconexión?

jueves, 19 de marzo de 2015

Sigo aquí...


Sigo aquí aunque me "asome" muy poquito por este mundo 2.0.





- Tengo bastante trabajo, pese a eso he sacado tiempo para algunas compras: mono negro de H&M fresquito para cuando llegue el buen tiempo, falda suede y jersey crochet de Stradivarius, unas cositas en Kiko, compras en Rituals...
- El sábado pasado Zen pasó por la peluquería y ahora está guapísimo, eso sí, estos últimos días de tanto frío le ponemos abrigo porque va rapadito.
- Hoy se pone a la venta el nuevo libro de Albert Espinosa "El mundo azul. Ama tu caos"



- No queda casi nada para el concierto de Joaquín Sabina en Zgz :) mientras escucho el doble cd!
- Nuestros periquitos de Bourke han críado y estamos empapillando a una cría que tiene 1 mes aprox, cada tantas horas le damos papilla, se está acostumbrando al trato humano.


- Me he enamorado de un cactus de esparto, sé que tarde o temprano me haré con él.
- Me ha llegado un pedido de Radabeauty, pedí un limpiador de Naruko y una mascarilla de Queen Helene.
- Regalitos de cumple que te alegran la semana (Gracias Nat!)
- Y para terminar os dejo una canción que me encanta...



sábado, 14 de marzo de 2015

#Lallavedelorden



 
Jajajajaja, me ha encantado este anuncio de Ikea...

Feliz fin de semana a tod@s!!

jueves, 12 de marzo de 2015

MIs regalos de cumple


Sabina, deseando verlo en concierto
Lámina Amélie (junto a la de Picasso)
Me apasiona :)







Mono encaje primaveral
Sudadera lovely
Bolso print animal
Botas color topo

Este año me han llegado muchos regalos, entre otras cosas lo que veis en las fotos y unos pendientes, un monedero + neceser de Parfois, libro y algo más de ropa.
Lo mejor todas las muestras de cariño que recibí ese día en forma de llamada, mensajes, whatsapps, mensajes en facebook o felicitaciones en el trabajo :)

martes, 10 de marzo de 2015

Me lo comería :)


Zen y su actual juguete favorito

Mi amor, mi cielo, mi firmamento...
Sí, estoy loca pero ahora me ha dado por decir estas cosas a Zen #vivanlaslocas

domingo, 8 de marzo de 2015

Pasaje a los tiempos




Anoche estuvimos en el Auditorio viendo el espectáculo "Pasaje a los tiempos", concierto de bandas sonoras junto a proyecciones en 2d y 3d.
Me encantó la parte musical, donde interpretaron temas de muchas B.S.O como Jurassic Park, Titanic, Gladiator, Superman, Piratas del Caribe, La lista de Schindler (increíble!), Harry Potter, Star Wars...
La parte visual dejó mucho que desear, me pareció bastante anticuada pero sólo por la música a cargo de la orquesta mereció la pena.

jueves, 5 de marzo de 2015

Mini yo







Os dejo unas fotos mías de hace unos cuantos añitos, como veis ya me encantaba estar rodeada de animales :)



Y estas de ahora, más de 30 años después :)

martes, 3 de marzo de 2015

Diga 33



¿Menor de 33 años de edad? Buenas noticias: El mejor momento de tu vida está por venir. ¿33 en este momento? ¡Felicidades, estás en lo máximo!
¿Pasados los 33? Tus mejores días ya han pasado. Lo sentimos, no hay nada que podamos hacer al respecto.

¿Qué significa todo esto? Pues bien, que se ha demostrado científicamente que la edad en que somos más felices son los 33 años. Así que ya es hora de descartar esas ideas tontas sobre cómo todo era mejor cuando se era un niño, o de cómo la universidad fue una especie de época dorada de becas y felicidad. No es así. La sorpresa es que los 33 son el colmo de la felicidad.
¿Por qué este número? El sitio social británico Friends Reunited (amigos reunidos, tal su nombre en inglés) realizó una encuesta entre los usuarios mayores de 40 años y encontró que el 70% dijo que no fueron "realmente felices", sino hasta llegar a los 33. Entre ese mismo grupo, más de la mitad dijo que su recuerdo más feliz fue cuando tuvieron sus propios hijos (36%) vs. quienes dijeron que era su propia infancia (16%).
La psicóloga Donna Dawson explica en el informe, que a los 30 años las personas ya han tenido "tiempo suficiente para haberse librado de la ingenuidad de la infancia; de las maquinaciones alocadas de los años adolescentes, sin haber perdido la energía y el entusiasmo de la juventud”.
Dawson agrega que a los 33, "la inocencia se ha perdido, pero nuestro sentido de la realidad se mezcla con un fuerte sentido de esperanza; un espíritu de 'poder hacer' y una sana creencia en nuestros propios talentos y habilidades”, explica.
Lo que hace ver las cosas desde una manera muy sensible y altruista.
Y también está la explicación, la reflexión casi. Christine Possemato, una mujer de 35 años que le dijo al New York Daily News: "Es el sexo, sin duda. Una es mucho más segura y puede atraer a chicos más jóvenes”.
Extraído de CNN y de Pijamasurf.com 

Así que hoy, más feliz que ayer, me voy a celebrar mi 33 cumpleaños (trabajando of course, pero feliz)

domingo, 1 de marzo de 2015

Dos piedras




Solo tropiezan los que están avanzando. O dicho de otro modo, la única forma de evitar un tropiezo es quedarse quieto. No moverse de donde se está. Tropezar, por lo tanto, es una buenísima señal. Señal de que las cosas se mueven. Señal de que te diriges hacia algún sitio. Lo que es malo en la vida no es tropezar, sino quedarse ahí, tirado en el suelo. No volverse a levantar. Y ya no digamos lamentarse. Autocompadecerse. Lloriquear.

Lo que ocurre cuando tropiezas, todo el mundo lo sabe, porque todo el mundo lo ha vivido alguna vez. Lo más humano es sentir una cierta sensación de ridículo. Ojalá que nadie me haya visto caer. Qué bochorno. Calla, que me levanto enseguida y aquí no ha pasado nada. Natural.

Lo siguiente es buscar la causante del tropiezo. Encontrar la piedra. Reconocerla. Tu cara me suena. Culpabilizarse por no haberla visto antes. Y darse cuenta de nuestra miserable e inefable humanidad. Es entonces cuando todo el mundo lo veía venir. Es entonces cuando surge el yo ya te lo dije. Maestrillos del día después, que no se dan cuenta de lo mediocre que resulta llegar tan tarde.

Y hablando de mediocres, bajo cualquier piedra aparecen siempre los gusanos. Las larvas. Los bichos. Personajillos acomplejados y torturados desde bien pequeñitos, cuando en el patio del colegio ya canjeaban su bocadillo por un par de collejas. Suelen ser los más cobardes de la clase, los que jamás se atreverían a decirte nada a la cara, gallinas que con el tiempo han desarrollado una visión deformada del mundo, pues piensan que todos estamos pendientes de sus pataletas. Por eso andan buscando a ver quién se ha caído últimamente para acudir a la merendola de buitres, porque sólo saben alimentarse del presunto derrotado, porque ellos jamás han creado nada que haya tenido éxito, porque son incapaces de triunfar por sí mismos y porque se sienten acomplejados ante el talento ajeno. En el fondo les encantaría formar parte de la fiesta, ser incluso tus amigos, vivir lo que tú has vivido, en realidad es una forma de envidia, pero claro, el rechazo sigue ahí, y como respuesta al rechazo, ellos han decidido rechazarte a ti. Pero piensa que no es contigo. Es con la vida que jamás tendrán.

Como no pudieron ser interesantes, se convirtieron en pedantes. Como las chicas se reían de ellos, se hicieron los misóginos; no es que yo no les guste a ellas, es que ellas no me gustan a mí. Como no han dado un palo al agua en su puñetera vida, se volvieron clasistas, racistas o xenófobos. Y como nadie les aguantaba ni en su propia casa, se fueron a vivir de la primera caverna mediática que les subvencionó, oye tú que luego igual esto desgrava. Por ponerle un nombre al azar, yo lo llamo Complejo de Sostres, no me preguntes por qué.
 
Bueno sí, pregúntamelo, va.

Pues resulta que Salvador Sostres fue mencionado en mi ya añorado Viajando con Chester. Fue el gran chef David Muñoz, quien me contó que en años de profesión, el único comensal que se había negado a pagar la cuenta había sido justamente él, Sostres. La conversación siguió por otros derroteros mucho más interesantes, pero por lo visto, para Sostres, el hombre que no pagaba en los restaurantes, la cosa no quedó ahí. Al día siguiente, la productora del programa me hizo llegar el número de móvil y la petición de Sostres para hablar conmigo. Según me trasladó la productora, su intención era «aclararme lo que realmente sucedió». Y a mí, que me encanta conocer gente interesante, cultivada e inteligente, no me quedó otro remedio que declinar amablemente la invitación. La explicación, le dije a la productora, se la debe al chef, no a mí.

Durante los siguientes días, los mails con las peticiones de Sostres se fueron sucediendo, hasta que al final imagino que el personaje desistió. Pero claro, supongo que el rechazo empezó a crecer de nuevo en su interior. Nos cruzamos físicamente un par de veces por Barcelona, que en realidad es un sitio muy pequeño, y el personaje en cuestión me vio, me esquivó y no me dijo ni mú. Lo que yo te diga, «semejantes invertebrados» (sic) no atacan nunca de frente. Siempre a tus espaldas. Cuando no estás. Y esta semana, tras mi salida de Viajando Con Chester, la bilis ha corrido en forma de tinta por su columna a la que por cierto le tengo un aprecio especial, pues me parece más que cómica, hilarante. No es sólo que me haya criticado a mí, que ya ves, llega tarde, llevo años saliendo criticado de casa. Es que además se cree que puede con gigantes como Luis del Olmo o compañeros de periódico como Jordi Évole y Ana Pastor, gente que le viene tan grande que antes de ni siquiera mentarlos debería aprender a lavarse la boca con agua y jabón.

Todo esto no hace más que darle lo que él quiere, pensarás. Y es verdad. A los bichos no hay que darles visibilidad. Porque es justamente lo que buscan. Vuelve a dejarlos bajo dos piedras. Tápalos bien y deséales un algo feliz. Si hoy te los destapo no es para hablarte de ellos, sino del síndrome que lleva su nombre.

Aléjate del complejo de Sostres. No porque sea contagioso, qué va. Sino porque nadie que sufra ese complejo ha hecho nada importante en la vida. Jamás.

Risto Mejide. 22 de febrero del 2015

jueves, 26 de febrero de 2015

Este es Nacho Mirás




Me encanta Nacho, ya lo sabéis, creo que es un ejemplo de lucha y superación con optimismo y con esa retranca que le caracteriza.
Cuántos "Nachos" debería haber para que fuera el mundo un poquito mejor, si no conocéis su libro ya tardáis en haceros con él.
Yo tengo un deseo: Me encantaría que Nacho me lo dedicara...

lunes, 23 de febrero de 2015

Oliver Sacks: De mi propia vida



Hace un mes me encontraba bien de salud, incluso francamente bien. A mis 81 años, seguía nadando un kilómetro y medio cada día. Pero mi suerte tenía un límite: poco después me enteré de que tengo metástasis múltiples en el hígado. Hace nueve años me descubrieron en el ojo un tumor poco frecuente, un melanoma ocular. Aunque la radiación y el tratamiento de láser a los que me sometí para eliminarlo acabaron por dejarme ciego de ese ojo, es muy raro que ese tipo de tumor se reproduzca. Pues bien, yo pertenezco al desafortunado 2%.

Doy gracias por haber disfrutado de nueve años de buena salud y productividad desde el diagnóstico inicial, pero ha llegado el momento de enfrentarme de cerca a la muerte. Las metástasis ocupan un tercio de mi hígado, y, aunque se puede retrasar su avance, son un tipo de cáncer que no puede detenerse. De modo que debo decidir cómo vivir los meses que me quedan. Tengo que vivirlos de la manera más rica, intensa y productiva que pueda. Me sirven de estímulo las palabras de uno de mis filósofos favoritos, David Hume, que, al saber que estaba mortalmente enfermo, a los 65 años, escribió una breve autobiografía, en un solo día de abril de 1776. La tituló De mi propia vida.

“Imagino un rápido deterioro”, escribió. “Mi trastorno me ha producido muy poco dolor; y, lo que es aún más raro, a pesar de mi gran empeoramiento, mi ánimo no ha decaído ni por un instante. Poseo la misma pasión de siempre por el estudio y gozo igual de la compañía de otros”.

He tenido la inmensa suerte de vivir más allá de los 80 años, y esos 15 años más que los que vivió Hume han sido tan ricos en el trabajo como en el amor. En ese tiempo he publicado cinco libros y he terminado una autobiografía (bastante más larga que las breves páginas de Hume) que se publicará esta primavera; y tengo unos cuantos libros más casi terminados.

Hume continuaba: “Soy... un hombre de temperamento dócil, de genio controlado, de carácter abierto, sociable y alegre, capaz de sentir afecto pero poco dado al odio, y de gran moderación en todas mis pasiones”.


En este aspecto soy distinto de Hume. Si bien he tenido relaciones amorosas y amistades, y no tengo auténticos enemigos, no puedo decir (ni podría decirlo nadie que me conozca) que soy un hombre de temperamento dócil. Al contrario, soy una persona vehemente, de violentos entusiasmos y una absoluta falta de contención en todas mis pasiones.

Sin embargo, hay una frase en el ensayo de Hume con la que estoy especialmente de acuerdo: “Es difícil”, escribió, “sentir más desapego por la vida del que siento ahora”.

En los últimos días he podido ver mi vida igual que si la observara desde una gran altura, como una especie de paisaje, y con una percepción cada vez más profunda de la relación entre todas sus partes. Ahora bien, ello no significa que la dé por terminada.

Por el contrario, me siento increíblemente vivo, y deseo y espero, en el tiempo que me queda, estrechar mis amistades, despedirme de las personas a las que quiero, escribir más, viajar si tengo fuerza suficiente, adquirir nuevos niveles de comprensión y conocimiento.

Eso quiere decir que tendré que ser audaz, claro y directo, y tratar de arreglar mis cuentas con el mundo. Pero también dispondré de tiempo para divertirme (e incluso para hacer el tonto).

De pronto me siento centrado y clarividente. No tengo tiempo para nada que sea superfluo. Debo dar prioridad a mi trabajo, a mis amigos y a mí mismo. Voy a dejar de ver el informativo de televisión todas las noches. Voy a dejar de prestar atención a la política y los debates sobre el calentamiento global.

No es indiferencia sino distanciamiento; sigo estando muy preocupado por Oriente Próximo, el calentamiento global, las desigualdades crecientes, pero ya no son asunto mío; son cosa del futuro. Me alegro cuando conozco a jóvenes de talento, incluso al que me hizo la biopsia y diagnosticó mis metástasis. Tengo la sensación de que el futuro está en buenas manos.

Soy cada vez más consciente, desde hace unos 10 años, de las muertes que se producen entre mis contemporáneos. Mi generación está ya de salida, y cada fallecimiento lo he sentido como un desprendimiento, un desgarro de parte de mí mismo. Cuando hayamos desaparecido no habrá nadie como nosotros, pero, por supuesto, nunca hay nadie igual a otros. Cuando una persona muere, es imposible reemplazarla. Deja un agujero que no se puede llenar, porque el destino de cada ser humano —el destino genético y neural— es ser un individuo único, trazar su propio camino, vivir su propia vida, morir su propia muerte.

No puedo fingir que no tengo miedo. Pero el sentimiento que predomina en mí es la gratitud. He amado y he sido amado; he recibido mucho y he dado algo a cambio; he leído, y viajado, y pensado, y escrito. He tenido relación con el mundo, la especial relación de los escritores y los lectores.

Y, sobre todo, he sido un ser sensible, un animal pensante en este hermoso planeta, y eso, por sí solo, ha sido un enorme privilegio y una aventura.


Oliver Sacks, catedrático de Neurología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York, es autor de numerosos libros, entre ellos Despertares y El hombre que confundió a su mujer con un sombrero.

© Oliver Sacks, 2015.

Este artículo se publicó originalmente en The New York Times.

Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

sábado, 21 de febrero de 2015

Cena de San Valentín


Comienza la cena...

No era una sorpresa que este año Óscar iba a preparar una cena en la noche de San Valentín pero lo que sí fue una sorpresa fueron los platos que me encontré: la presentación, la combinación de sabores y lo novedoso de los mismos. Lo mejor de todo es que lo hizo todo él (desde el primero hasta el postre, pasando por el menú audiovisual que luego veréis), se metió en la cocina no se cuantas horas jejeje.
No era una típica cena, eran unos platos de los que se hacen para ese día.
Como una imagen vale más que mil palabras que os pudiera contar os muestro unas cuantas...

Pan y velas
Tarta de provolone con base de tomate confitado artesano
 Foie de pato con mermelada de frambuesa
Solomillo a la pimienta

Cesta de chocolate con fresas

Una presentación en la tablet me enseñó que platos iban llegando:



Aluciné mucho con la cesta de chocolate donde iban las fresas, tazones de chocolate que hizo a mano y que se comían como un huevo kinder. Presentación de 10!