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| Estación de trenes de Milán |
| Frente a La Scala |
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| Galería Vittorio Emmanuelle (con muchas tiendas de lujo) |
| Capuccino italiano |
| El Duomo, impresionante! |
| Rebajas en Replay |
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| Y no podía faltar en Milán... mi número favorito |
Nuestro día comenzó cuando cogimos el tren hacia Milán.
Al llegar allí fuimos andando hasta "La Scala", uno de los teatros de Ópera más famosos del mundo.
Por fuera estéticamente es bastante normalito, esperaba encontrar algo parecido a la Ópera Garnier de París (siempre tendemos a comparar con sitios ya visitados).
Pasamos por la Galería Vittorio Emmanuelle que conecta los dos famosos
monumentos de Milán: el Teatro de la Scala y la catedral.
Según cuenta la tradición, no debes salir de la galería Vittorio
Emanuele II sin pisar cierta parte del toro, que forma parte del
impresionante mosaico del suelo. Parece ser, que los milaneses creen,
que ese simple gesto, además de totalmente indoloro para el
animalito, te traerá suerte.
Llegamos al Duomo, catedral gótica que impresiona por su belleza y el único monumento que me gustó de esta ciudad. Ya os contaré una anécdota para poder entrar a verla.
Callejeamos por Milán que me pareció una ciudad de extremos (excesos y lujo por muchas calles y oscura, sombría y sucia en otras).
Nos tomamos un café descansando tranquilamente y entramos a una de las tiendas que más nos gustaron de la zona, "Mondadori" (tipo Fnac: con libros, tecnología, música, dvds, merchandising y un montón de cosas y gagdets chulos). Hicimos alguna compra y continuamos nuestra visita.
Llegamos a la Official Store de Ferrari (ubicada en la Piazza Liberty), aprovechando el tirón de la tienda habían colocado fuera un par de Ferraris y Lamborghini a los que hicimos fotos (las pondré en otra entrada porque son unas cuantas muy chulas). Al lado de esta tienda había otra de Comercio justo (ciudad de extremos) dónde también entramos y descubrimos las Ubuntu cola.
El tren nos llevó de vuelta a descansar al hotel y a preparar el siguiente día.
Callejeamos por Milán que me pareció una ciudad de extremos (excesos y lujo por muchas calles y oscura, sombría y sucia en otras).
Nos tomamos un café descansando tranquilamente y entramos a una de las tiendas que más nos gustaron de la zona, "Mondadori" (tipo Fnac: con libros, tecnología, música, dvds, merchandising y un montón de cosas y gagdets chulos). Hicimos alguna compra y continuamos nuestra visita.
Llegamos a la Official Store de Ferrari (ubicada en la Piazza Liberty), aprovechando el tirón de la tienda habían colocado fuera un par de Ferraris y Lamborghini a los que hicimos fotos (las pondré en otra entrada porque son unas cuantas muy chulas). Al lado de esta tienda había otra de Comercio justo (ciudad de extremos) dónde también entramos y descubrimos las Ubuntu cola.
El tren nos llevó de vuelta a descansar al hotel y a preparar el siguiente día.


























