viernes, 24 de octubre de 2008

13 rue del percebe


En la azotea viven un moroso continuamente acosado por sus acreedores que se inventa ingeniosas maneras de evitarlos que la mayoría de veces le funcionan, y, habitualmente, un ratón cruelmente ocurrente que no deja de torturar a un pobre gato negro.
En el tercer piso encontramos a un patoso ladrón que no parece poder dejar de robar cosas inútiles y a su fastidiada mujer mientras que el apartamento contiguo lo ocupan una mujer y sus innumerables hijos pequeños, incorregiblemente traviesos, que en las primeras entregas tenían una hermana mayor que luego desapareció.
En el segundo piso habitan una anciana que, eterna amante de los animales, no deja de cambiar de mascota (normalmente perros pero ha tenido incluso una ballena) ni de tener los más variados problemas con ellas. En la puerta de al lado, trabajaba infatigablemente un profesor loco especializado en crear monstruos, inspirado en Victor Frankestein, y que posteriormente sería sustituido por un desastrado sastre con mucha cara dura.
En el primer piso moran, a la izquierda un veterinario no muy competente y a la derecha la mezquina dueña de una pensión continuamente superpoblada.
En la planta baja hallamos la tienda de ultramarinos de Don Senén, un desconfiado tendero que siempre encuentra modos de engañar a las clientas con el peso de las patatas y la fruta (aunque a veces le sale el tiro por la culata) y, al lado, a la cotilla portera de la comunidad de vecinos. Pero no termina ahí la cosa porque frente a la portería habita Don Hurón, nada más y nada menos que en una alcantarilla, que posiblemente le fuera alquilada por la dueña de la pensión, a juzgar por lo que asegura en la primera entrega de la serie. A menudo aparece comentando sus problemas con la portera.
El ascensor del edificio, a pesar de ser inerte, es también un personaje por derecho propio pues, de igual modo, sufre las más variadas peripecias y fenómenos. Tan pronto no funciona bien como es robado como está en reparación y es substituido por los más variados métodos alternativos (como un cañón o un fuelle gigante), o es reemplazado por nuevas versiones encargadas a los más variopintos constructores (como un fabricante de juegos de ajedrez o un vidriero).
También hay que poner atención a la araña de la escalera que cada vez se disfraza de una manera diferente.
Asimismo, a veces aparece por el edificio otro de los personajes de Ibáñez, el miope Rompetechos.

¿Quién no ha leído alguna viñeta del 13 rue del percebe? A mí me encantaban los tebeos: leía a Zipi-Zape, Mortadelo y Filemón, Rompetechos... pero el 13 rue del percebe me gustaba mucho porque presentaba varias escenas en una misma viñeta de un edificio con unos inquilinos un tanto raritos.
Otra regresión a la infancia; ahí me veo sentada en el sofá con un tebeo entre mis manos...

2 comentarios:

Anónimo

yo aki tengo tebeos de hace mil años, salen zipi y zape en blanco y negro...lastima que ya no fabriquen o al menos yo no los veo y siempre que pregunto me dicen que no hay,,,

ultimamente si que estoy recordando 13rue y alguno me leo jeje

de mortadelo sigue habiendo un monton por ahi

bueno feliz viernes. yo nose en q dia vivo cn esto de tener fiesta.. xD

laura

asi ta mejorr(el nombre y eso)? jeje